Depende de la situación de la empresa:
Sociedades sin actividad ni deudas: proceso relativamente rápido.
Sociedades con activos o pasivos: puede alargarse varios meses.
Conflictos entre socios o deudas relevantes: el plazo puede ser mayor.
En sociedades sin actividad y pocos socios se puede formalizar la disolución y liquidación en un mismo acto notarial.
